¿Sabia usted que muchos de los animales que se encuentran en los refugios de las fundaciones protectoras alguna vez fueron comprados por dueños irresponsables que cualquier día se cansaron de ellos y los botaron a la calle?
Algunos compraron un hermoso juguete y rápido se cansaron de ellos dejándolos perdidos en un lugar apartado. Otros dicen ‘el perro se creció mucho y hay que regalarlo’ o tal vez ‘la alergia del bebe es por culpa del perro’ y los que no tienen la suerte de ser rescatados por las fundaciones protectoras acaban bajo las ruedas de un automotor o capturados por las perreras municipales donde no pasan de la semana sin que nadie los reclame siendo su termino final el sacrificio.
Desafortunadamente en la mayoría de los países, la insensibilidad y la falta de educación son la causa del maltrato y atropello indiscriminado que a diario se comete contra los animales de compañía y silvestres, causado en su mayoría por la mano del hombre.
Algunos compraron un hermoso juguete y rápido se cansaron de ellos dejándolos perdidos en un lugar apartado. Otros dicen ‘el perro se creció mucho y hay que regalarlo’ o tal vez ‘la alergia del bebe es por culpa del perro’ y los que no tienen la suerte de ser rescatados por las fundaciones protectoras acaban bajo las ruedas de un automotor o capturados por las perreras municipales donde no pasan de la semana sin que nadie los reclame siendo su termino final el sacrificio.
Desafortunadamente en la mayoría de los países, la insensibilidad y la falta de educación son la causa del maltrato y atropello indiscriminado que a diario se comete contra los animales de compañía y silvestres, causado en su mayoría por la mano del hombre.
¿Ha contemplado el dolor y la tristeza de un animal privado de su libertad amarrado al sol, al agua y sin alimento alguno que alivie sus interminables horas de soledad y abandono? ¿Ha visto la mirada de un animal que debe ser sacrificado en la perrera? La angustia que le transmite implorando lo libre de la muerte por la irresponsabilidad de una amo que un día lo boto a la calle. ¿Ha oído los aullidos de dolor de un perro arrollado por las ruedas de un automotor que muere lentamente de dolor, frio e inanición, bajo las miradas de miles de transeúntes que en nada les sensibiliza su tormento? ¿A imaginado la tristeza y el temor de aquellos animales silvestres que son arrebatados irresponsablemente de su habitad por inescrupulosas vendedores que se lucran con su vida privándolos de su libertad?
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